miércoles, 25 de mayo de 2011

Instrucciones para sentirse miserable


1) Levántese como siempre, vístase, desayune (haga lo que acostumbra).

2) Mire por la ventana antes de salir. Compruebe que el día está despejado y claro. Asegúrese de que no hace frío.

3) Por las dudas, encienda el televisor y sintonice un canal que le hable del clima. Observe el programa con atención. Escuche al meteorólogo, memorice sus palabras, vea sus gestos, lea concienzudamente las infografías. Compruebe que hay 11 grados, que la temperatura de la tarde será agradable, que recién lloverá por la noche.

4) Salga a recorrer su día con la ropa justa: un pullover liviano, un chal o una ruana, jeans, zapatillas clásicas con zoquettitos. No cargue objetos innecesarios como paraguas o camperas: recién lloverá por la noche.

5) Transcurra sus quehaceres habituales sin preocuparse por nada. Sea feliz, piense que a la salida hará una compras, se encontrará con algún amigo, llevará a su hijo al dentista...

6) Vea si son las 16hs. Ordene su escritorio, apague su computadora. Si lo desea, mire a través de la cortina cómo está la calle. Note que está nublado. Y no se preocupe: está claro que recién lloverá por la noche.

7) Salga del trabajo y camine veinte pasos. Perciba algunas gotas gordas en la frente, sobre los hombros... Mire hacia arriba, confirme que el pronóstico empieza a equivocarse.

8) Apresure el paso, camine hasta la esquina, sienta el fresco de la llovizna corriendo por la espalda.

9) No busque un refugio: no hay ninguno.

10) Tome su celular y llame a todas las remiserías de la zona para comprobar que no hay coches disponibles.

11) Diríjase a la parada del colectivo y péguese a la pared para tratar de resguardarse de la lluvia intensa.

12) No trate de limpiar sus anteojos, déjelos así: húmedos, empañados y chorreantes.

13) Espere diez, quince, veinte minutos. Camine hasta el medio de la calle. Observe cómo no viene el colectivo.

14) Saque su celular, confirme la hora, vuelva a llamar a las remiserías.

15) Siga esperando otros veinte o veinticinco minutos más.

16) Vea con alegría que el transporte se acerca. Extienda su mano inútilmente. El colectivo estará tan lleno, repleto, rebosante de otros seres húmedos y chorreantes como Ud., que el chofer decidirá no frenar.

17) Vuelva a arrinconarse contra la pared y siga esperando.

18) Tome el colectivo siguiente, pague, sacúdase las gotas con el traqueteo. No intente sentirse cómodo: está empapado, tiene frío, no ve absolutamente nada a través de los lentes empañados y el colectivero juega a probar el acelerador y los frenos.

19) Baje en la parada de su casa (olvídese de las compras, los amigos, el dentista de su hijo). Ahora sólo importa llegar a la tibieza del hogar. Quitarse la ropa mojada, calzarse las pantuflas más calientes y tirarse en el sofá con una buena taza de café.

20) Elija con cuidado el recorrido. Camine con paso rápido y emboque el pie en todas las baldosas flojas y los charcos que salgan a su encuentro.

21) Deténgase en la esquina y espere con paciencia hasta que el desgraciado del BMW pase a toda velocidad por la cuneta y extienda un manto de agua turbia por sobre su cabeza.

22) Finalmente, llegue a su casa, introduzca la llave en la cerradura, suspire, abra la puerta , sonría apenas y reciba con alegría los gruñidos monocordes de su hija adolescente.

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