Son las seis de la mañana. Suena el teléfono.
- La puta madre: está sonando la alarma de la fábrica.
- ¿Y ahora?
- Hay que esperar. Ya fue la cana.
La pareja se viste a las apuradas. Está por salir de la casa. Los detiene otro ring .
- ¿Y?
- No hay nada.
- Menos mal.
Otra vez el teléfono.
- ¿¡¡Ahora qué!!!??? - Son las seis y cuarto. La pareja ya no sabe si salir o no salir.
- Es Romi. Está en la remisería. Ahí le prestaron el teléfono. Dice que estaba poniendo la llave en la cerradura, cuando le saltó un tipo desde el balcón. "Desaparecé o te mato", le dijo y se fue corriendo..
El hombre llama a la comisaría. "Que no entre si la policía no llegó. Que es muy peligroso. "
El patrullero llega pronto. Un oficial ingresa en la fábrica con movimientos robados de una película de Hollywood. El hombre va detrás. Antes de acceder a la puerta, mira los pies del ladrón marcados en la pared, igual que el camino de la langosta que entra de zopetón en el hormiguero.
- La puerta no fue forzada.- Dice el cana.
- Y no.- Responde el hombre.- Si entraron por el balcón.
El policía verifica, arma en mano, el recorrido de los cacos: se introdujeron por la ventana de la cocina . Con una barreta rompieron la puerta e ingresaron en el sector de los escritorios. Forzaron la cerradura del cajón, sustrajeron todo el dinero, rompieron los lockers de las empleadas, no se llevaron nada (aparentemente), volvieron a la cocina, tomaron el microondas, saltaron y huyeron.
- Tuvieron suerte.- Expresa el hombre de la ley. - Les dejaron las computadoras. - Guarda el arma y se va.
Asunto terminado.
martes, 20 de febrero de 2007
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